Arte en la comunidad
En la Cujae ha fructificado ese intento de hacer que el arte y la belleza encuentren su espacio, incluso en los sitios menos pensados, donde se incorporan obras artísticas, que se integran armoniosamente con su imagen académica. La idea fue concebida cuando, en 1987, se elige a este Instituto como sede de un Taller gigante de Artes Plásticas, realizado con las obras ganadoras del concurso Arte en la Carretera, y que tenía como objetivo principal, darle una mejor ambientación a una de las principales arterias de la ciudad, conocida como Vía Blanca (a todo lo largo de esa autopista hasta Varadero). Al concluir el encuentro, es cuando el entonces ministro de Cultura, Armando Hart Dávalos, hace un llamado a los prestigiosos participantes para que extiendan la experiencia y propone de inmediato que esta Universidad se convierta en ejemplo de referencia, llamándole al nuevo proyecto, Arte en la comunidad.
De inmediato comenzaron las acciones. Se convocó un certamen y de los 10 trabajos premiados se ejecutaron 5, que se sumaron al ya existente sistema de murales, de la diseñadora Teresita Pedraza Lloreno. Así surgieron las obras, que actualmente son de su patrimonio y deben servir de trigo para futuras creaciones.
-Guardacantones de cerámica, de Agustín Villafaña, un pintor, grabador, ceramista y dibujante que ha tenido entre sus más prominentes alumnos a Alexis Leyva (Kcho), Javier Guerra y Reinerio Tamayo. Como costumbrista se ligó a lo cotidiano, pero hay un momento en que la preocupación esencial son los instrumentos del hombre, los cuales ha humanizado.
-Mural de Raúl Martínez: el mismo autor que realizó un mural con cemento y lozas italianas para el Teatro Nacional, en la Plaza de la Revolución. Trabajó la fotografía, el diseño de cubiertas e interiores para libros. Los rostros de José Martí (1966) y de Ernesto Che Guevara (1968) se multiplicaron en dos lienzos muy conocidos y reproducidos. Su obra ha ayudado, como pocas, a conformar una “imagen visual” típicamente nacional -que es la mejor manera de ganar lo internacional-, representativa de la vida.
-Escultura en metal, de Antonio Díaz Peláez, quien se caracterizó por romper con las corrientes tradicionales de la plástica cubana de su época y llevar una nueva mirada, inspirada fundamentalmente en la corriente del abstraccionismo.
-Gráfica de casetones, de Antonio Mariano Souto (Niko), un plástico que defendió la gráfica como proceso de comunicación social; la obra en función de lo colectivo.
-Escultura cerámica, del Grupo Terracota IV, que constituyeron cuatro formas de hacer distintas, unidas por la experimentación, ciertos códigos y una proyección de colectivo.
- Escultura cinética de Alexander Calde, Escultor y pintor estadounidense, a lo largo de su carrera, el potencial cinético del arte fue su interés prioritario. Empleando el lenguaje de la abstracción, capturó el movimiento en una serie de estructuras que ofrecían alternativas radicales a las nociones existentes sobre escultura y que tuvieron un profundo impacto en la historia del arte del siglo XX. El deseo de Calder de crear un tipo de arte que evocara la vida generó en él una preocupación constante por la fuerza de la gravedad, la circulación del aire y la intervención del azar.
|